martes, 4 de julio de 2017

''Street Style'' recuerda la San Sebastián que vivía para la moda
03/07/2017
KRISTINA ZORITA ARRATIBEL
Hasta el 30 de octubre, 30 fotografías en el Palacio de Miramar, recuerdan la elegancia en la moda de San Sebastián. Son retratos de los años 20, 30, 40 y 50 del pasado siglo.
El Orfeón Donostiarra festeja los 200 años de la Plaza de la Constitución
25/06/2017
Más de 1.500 ciudadanos han asistido este sábado por la noche al evento donde hubo bertsolaris y actuación de Orfeo Txiki, entre otros.
Así se hubiera visto San Sebastián con un dron hace 200 años 26/06/2017
Con motivo del segundo centenario de la Plaza de la Constitución, el colectivo Harrimen Elkartea nos muestra, desde tierra y desde el aire, cómo era la capital guipuzcoana en 1817.


La transformación de Bilbao, en imágenes 03/07/2017
El museo Guggenheim muestra en paneles dispuestos a lo largo del paseo de Abandoibarra los cambios experimentados por el entorno donde se ubica en museo.

lunes, 5 de junio de 2017

Eduardo Chillida creó en 1975 los elementos que componen el grupo escultórico, que fue instalado hace 40 años en San Sebastián. Contó para ello con la ayuda de varios artistas de este taller.

viernes, 14 de abril de 2017

Arriaga, Juan Crisóstomo de (1808-1826).


Músico español, nacido en Bilbao el 27 de enero de 1808 y fallecido en París el 17 de enero de 1826.
Desde niño manifestó gran disposición para la música por lo que su padre, que había sido organista en su juventud, le dio sus primeras lecciones. Más tarde estudió con el violinista Fausto Sanz y pronto comenzó dar pequeños recitales de este instrumento en las reuniones que tenían lugar en los domicilios de Eladio Villalbaso, la familia Mazarredo o el acaudalado mexicano José Luis de Torres, que residía en Bilbao. A él dedicó Arriaga su primera obra, el octeto Nada y mucho, que debe su título al primer verso de una cuarteta escrita por el padre de Arriaga.             

Su primera obra considerada “seria” la compuso a los 12 años. Se trata de la Obertura para sexteto de cuerda, flauta, dos clarinetes y dos trompas dedicada a la Academia Filarmónica de Bilbao. En 1820 se estrenó con gran éxito en Bilbao su ópera Los esclavos felices, sobre libreto de Luciano Comella. Al año siguiente Arriaga se trasladó a París animado por su padre, que confió en sus grandes dotes musicales. Allí fue protegido por el vizcaíno Cirilo Pérez de Nenín, amigo de la familia Arriaga.

Ingresó en el Conservatorio de París para estudiar violín con Baillot y armonía y contrapunto con Fetis, quien enseguida supo apreciar su enorme talento y por ello le incluyó en su Biographie Universelle des Musiciens et Biographie Générale de la Musique.

Sus progresos fueron tan rápidos que al cabo de dos años ganó el segundo premio en contrapunto y fuga y fue nombrado repetidor de una de las clases en 1824. Ese mismo año publicó la única obra que pudo ver editada en vida, sus Tres cuartetos de cuerda, que le hicieron situarse como la principal figura de la música de cámara española del momento.

Sus primeras obras eran de estilo italiano, pero pronto se pudo observar en su música un cierto afrancesamiento, así como la puesta en práctica de los conocimientos adquiridos en París, que se tradujeron en su excelente manejo de los elementos contrapuntísticos y en su escritura elegante y correcta. Una de sus principales innovaciones formales fue el empleo de movimientos en forma rondó.

Entre sus composiciones destacan la Sinfonía en re menor, las cantatas para voz y orquesta Erminia, Edipo y Medea y los Tres Estudios o Caprichos para piano. Su producción religiosa está formada por una Misa a cuatro voces, un Salve Regina, un Stabat Mater y la fuga a ocho voces Et vitam venturi, que fue calificada como obra maestra por Cherubini, en aquel momento director del Conservatorio de París.

Arriaga fue enterrado en una fosa común del cementerio parisino de Montmartre y su producción musical fue olvidada durante varias décadas hasta que, a finales del siglo XIX y debido al surgimiento del nacionalismo musical, su obra fue recuperada y divulgada de nuevo gracias a uno de sus descendientes, Emiliano Arriaga.

En enero de 1885, en el Salón Romero de Madrid se estrenó su Cuarteto en Re con Jesús de Monasterio al primer violín. A partir de ese momento se le consideró “el mozart español”, se le dio su nombre al principal teatro de Bilbao y se reeditaron sus obras.
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